Sufrimiento y Bendición Divina - El Camino a HaShem
Mira, el sufrimiento en este mundo no es casualidad ni castigo cruel. Es la forma en que HaKadosh Baruj Hu nos habla, nos despierta y nos acerca a Él. Como dice el Rambán sobre el sufrimiento de Iyov, ese sufrimiento fue el peor descrito en la Torá, pero Iyov está en Gan Edén. ¿Por qué? Porque el sufrimiento en este mundo tiene un valor tremendo. Te voy a decir algo que aprendí de mi propia experiencia: pasé siete años luchando por mi vida, con dolor veinticuatro horas al día, todos los días. Y te lo digo con toda sinceridad, ese sufrimiento fue el mayor jesed que HaShem me hizo en la vida. ¿Por qué? Porque me obligó a despertar, me obligó a hacer teshuvá, me obligó a volver a HaShem. Verás, cuando una persona sufre, tiene dos opciones. Una opción es sufrir aquí por un día, una semana, un mes. La otra opción es sufrir cincuenta mil años en Gehinom. El mismo pecado. HaShem te está dando la opción más fácil. Si supieras las opciones reales, elegirías el sufrimiento aquí mil veces. El sufrimiento es la tarjeta de llamada de HaShem. Es como dice en Mishléi, Proverbios tres doce: a quien HaShem reprende es porque lo ama. No te está reprimiendo porque le divierte, te está reprimiendo para dirigirte en la dirección correcta. Y aunque duele, ese dolor es misericordia. Ahora, cuando aceptas tu sufrimiento con amor, cuando dices Baruj HaShem por el dolor, por la llanta pinchada, por la pérdida de dinero, por la enfermedad, alcanzas un nivel completamente diferente. El Shulján Aruj dice claramente en el capítulo doscientos veintidós que tienes que agradecer a HaShem tanto por las bofetadas en la cara como por las bendiciones. Es halajá. ¿Cómo llegas allí? Poco a poco. Cuando entiendes que Hashem es la fuente de todo, lo bueno y lo malo, cuando entiendes que el dolor que tienes hoy es la mejor opción posible para darte algo mejor mañana, empiezas a transformar tu vida. Ya no eres víctima, eres un sirviente de HaShem cumpliendo tu propósito. Y déjame decirte algo más: el sufrimiento tiene tanto peso en Shamáim que si estudias Torá con sufrimiento, vale mil veces más que sin él. Rabí Elazar ben Rabí Shimon, el hijo de Rabí Shimon bar Yojai, cada noche antes de dormir decía: vengan a mí mis amigos, vengan mis queridos. ¿Quién? Las enfermedades, los abscesos, las infecciones. Los llamaba amigos. Así que cuando HaShem te da sufrimiento mientras estás haciendo teshuvá, no es que no quiera tu teshuvá. Al contrario, es señal de que la acepta. Te está limpiando aquí para que no sufras allá. Es Ahavat HaShem, amor de Hashem. Él te ama tanto que prefiere causarte dolor temporal aquí que verte sufrir eternamente allá. El camino es este: haz tu mejor esfuerzo en Torá y guemilut jasadím. HaShem no te pide perfección, te pide tu corazón, tu mejor esfuerzo. Cuando haces tu mejor esfuerzo, HaShem también hace Su mejor esfuerzo. Y cuando sufras, di gracias. No estoy diciendo que reces por sufrimiento, Jazal dicen que eso es necedad. Pero cuando viene, acéptalo con amor. Las bendiciones que Hashem tiene esperando son quinientas veces más poderosas que cualquier castigo. Pero tienes que ganártelas. Tienes que luchar, tienes que trabajar duro. Y créeme, cuando entiendas que todo el sufrimiento es por tu bien, que Hashem está contigo llorando y sosteniéndote la mano, todo cambia. Ese es el camino a HaShem. Fuentes: https://www.youtube.com/watch?v=LG0O7a34MXc&t=1347s https://www.youtube.com/watch?v=YWFtGrDZPGc&t=0s https://www.youtube.com/watch?v=nyynuABUsA4&t=253s https://www.youtube.com/watch?v=MbcUtqTMCMw&t=1783s https://www.youtube.com/watch?v=V_gzS8Cic7Q&t=8209s
